Saber de ti

Hoy por la mañana todo lucía igual que siempre, yo corriendo para llegar al gimnasio, la gente en su mundo y el ruido de los carros queriendo arrancar en cada semáforo como si la calle fuera la fórmula 1; llegue tranquilo a saludar a la gente que siempre veo, con quienes platico y con quienes me distraigo de estar encerrado en ese lugar sombrío y lleno de trucos al que llamo mente.

De repente la paz que profesaba se rompió con un comentario, aquel joven que siempre platica en el grupo hizo el comentario “pues lo vi y se ve muy bien, pero creo sigue enfermo”, en ese momento mi corazón latió a cien, no podía poner atención en otra cosa que lo fuera la platica de un lado, entonces mi compañero hizo la pregunta -¿de verdad, o es broma?- y dijo aquel joven -es verdad, ahí andaba-.

Al parecer estaban hablando de esa persona que fue importante para mi, esa que jugó a ser mi amigo, tomó mis sentimiento y teniéndome más que hipnotizado, aprovecho la oportunidad de seducirme y llenarme de su mismo veneno, suena muy dramático pero créanme, cuando la persona que quieres desaparece de tu vida por estar enfermo y resulta estar infectado con VIH, te das cuenta que cualquier drama o película con la que haz llorado, se vuelve una comedia fina, llena de oportunidades a las que tú jamás tendrás acceso, entonces lo hice, pregunté si habían platicado pues nadie sabe realmente su condición ni la mía por supuesto, entonces me dijo lo que temía, que estaba muy repuesto y que no hablaron mucho solo le dijo que un día regresaría al gimnasio con nosotros, así como si nada. Claro todos estaban contentos pero desde esta mañana he estado aturdido, pedido en un millón de sentimientos que no sé qué sean.

No me mal entiendan, saber que la persona que quisiste y se estaba muriendo de SIDA ahora está bien, te reconforta, si, pero y ¿tú? ¿Dónde quedan tus sentimientos?, no sé si estaré listo para verlo y fingir que no ha pasado nada aunque cada día vivo con miedo de no saber si estaré bien, con miedo de mi trabajo, de mis conocidos, de todo, y que esa persona que pudo hacer algo y no lo hizo, quiere regresar.

Quizás el tiempo sana las heridas del amor, pero donde no hubo amor real el tiempo no tiene efecto, quizás el tiempo no sana el VIH, o tal vez si.

Como cada sueño

Ahí estaba en mitad de la noche con los ojos como platos, sus manos sudaban y la pesadez del cuerpo esperando descansar, no entendía por qué pero ya era un hábito que cada noche despertara a la misma hora con aquella respiración acelerada.

Cada vez que trataba de dormir, ahí estaba, aquel desconocido del presente que en su pasado había dejado huella, era esa persona que antes lograba arrancarle sonrisas, lo hacía sonrojar y lo enamoraba con cada palabra, sin embargo hacía ya más de un par de meses que esa misma persona había comenzado a buscar descaradamente a robar sonrisas en otras personas, a querer ser parte de la vida de más y más personas justo en la manera en la que entró en la suya.

Nunca entendió por que había sucumbido a tal enamoramiento aún sabiendo que era algo imposible, le amaba, le quería a su lado pero sabía que él no le correspondería pues no era de los que anclaban sentimientos a algo o alguien, así que dejó que se marchase para estar mejor, aunque esa mejoría no era algo real, era él objetivo a mediano plazo que se planteaba para así encontrar sentido en sus días.

¿Y qué ha sido de ti?

Trato de tener mi mente ocupada, no quiero caer en sentimentalismos, en malas jugadas de la menta ni en melancolías que solo buscan bajar mi energía, de esas tristezas que te consumen, sin embargo hoy sucedió lo inevitable, pensé en ti.

No sé qué ha sido de tus días, pues en los míos dejaste de estar, ya no me buscaste y los mensajes ya no son respondidos ni atendidos, en los tiempos en que unas palomitas azules nos dicen si hay interés o no, pues ni siquiera he logrado conseguir aquel símbolo de interacción que nos controla al momento de comunicarnos, sé que te extraño y que quisiera verte, pero no estoy tan seguro de para que, quisiera saber que estás bien y que todo ha cambiado en tu vida para mejorar pues en la mía has dejado incertidumbre, tristeza y una enfermedad que cada día se familiariza a mi rutina pero que a su vez me pesa más y más.

Fuiste tú quien me contagió, a sabiendas que siempre quise ser responsable, jugaste con mi mente pero sobre todo con mis sentimientos, llevándome a este punto en el que tengo un recuerdo tuyo queriendo ser parte de mi, mientras que ahora me consumo solo y no sé qué hacer para cambiar lo que hoy llega, pastillas cada día, un miedo de no saber si mañana estaré mejor o si he de vivir ese estigma que no le deseo a nadie.

Sé que no me contestaras, ni siquiera sé si te veré algún día, pero te sigo deseando lo mejor a pesar que de mi ya te olvidaste, sigo esperando saber si en tus días abunda esa energía que me conmovió y que hoy en mí ya no existe, a seguir luchando cada día pues no hay otro camino que seguir siempre a delante.

I 🔴 YOU (Amor)

No te sientas solos, siempre hay alguien para recordarte lo maravilloso de compartir una risa, alguien para contarle tus penas, alguien que se sienta agradecido de pasar tiempo contigo, el amor no es un novio en el cine, no son momentos cursis, el amor es más que eso, el amor eres tú.

No tengas miedo a enamorarte, no te reprimas esos sentimientos y esas ganas que tienes de decirle al mundo lo feliz que eres estando con alguien, puedes ser correspondido o no, pero sigue siendo amor, sigue siendo feliz.

El amor llega y te sorprende, nunca se va pero a veces necesita crecer o necesita estar en otro lado, no te empeñes en quedarte en donde el amor no desea crecer, necesitas sentirlo y vivirlo, dale libertad.

Agradece cada día y ama cada momento.

VIH hasta los huesos

Cuando en la escuela nos hablan de las enfermedades de transmisión sexual, siempre te dicen que le tengas miedo al SIDA, es como “el coco” de los adultos, nos asustan tanto que sentimos que es una enfermedad que te va a matar de un día a otro, o al menos así me tocó la educación en México, y tengo 27 años, realmente algo joven pero en una edad crecida para saber lo que hago bien o mal, pues bien, ahora entiendo que no nos explican bien que el SIDA no aparece por arte de magia, que no es por andar de promiscuo, por meterte con prostitutas o por ser “joto”, el SIDA va más allá, es una enfermedad que te dice -te toco la bala de la ruleta rusa-.

Así es, es una bala que llega directo a entrar y alojarse en tu ser, a hacerte daño desde adentro, con estragos externos por supuesto, pero con un daño psicológico tan fuerte que en un primer diagnóstico quieres que tu cabeza explote y todo quede en el olvido.

Hoy se que el VIH es la primera etapa, que si no tenemos chequeos no sabremos si somos portadores, por que claro en México no estamos acostumbrados a prevenir, es hasta que estamos muy enfermos cuando vamos a “curarnos”, sin embargo no sabemos cómo ni cuando pueda ocurrir, hablo encerró pues habrá que diga que es obvio cuando sabes que alguien “te lo pegó” pero no es cierto. Hablar del VIH es como hablar del tema de una película de terror que se estrenará pero que no quieres ver por el miedo de estar basada en echos reales, preferimos ser ignorantes antes que responsables y callamos al miedo con burlas.

Quisiera con estas líneas llegar a personas que saben que han tenido relaciones con algún amigo, desconocido, con su pareja de toda la vida, a que se hagan un chequeo, no está de más pero si puede ser una pauta para tratarse a tiempo, nunca es tarde, a menos que así lo deseemos, la persona que me contagio se estaba muriendo y así lo supe, tenía que analizarme y saber que todo estaba bien, por que esa persona me mintió, no lo digo como víctima, lo digo como alguien que confío en un amigo y que le regresaron un cambio radical en su vida, no sabemos realmente cómo está la persona de al lado, no sabemos ni cómo estamos nosotros, pero necesitamos saberlo es nuestra obligación.

El VIH no es algo que va a pasar en otro país o a gente “específica” que discriminas diariamente, es un virus que está quizás en una persona allegada a ti y que por miedo calla, o que es ignorante de su estatus, pero está cerca y necesitamos darnos cuenta que podemos prevenirlo, soy Simón y siempre lo seré, pero ahora vivo con VIH.

¿Cómo se siente cuando te dicen que eres VIH+?

Por alguna razón tenía tiempo planteándome que hacer o que no hacer, si un día lejano, pensando catastróficamente, que me hiciera una de esas pruebas rápidas que hacen en plazas, en campañas preventivas, etc, si daba reactivo a ese temible virus, no voy a mentir incluso llegué a llorar en esas noches cuando me planteaba un escenario tan dramático como las escenas de películas que suelen representar este tipo de ideas, me veía tumbado en una cama muriendo y sonriendo con mis ultimas fuerzas a mis familiares, pero sabes, NO ES ASÍ.

En mi caso, me tocaban análisis de rutina, de esos que pide el doctor cada seis meses, solo que me dijo esta vez “por su edad (27 años) ya está en edad sexual mente activo y le voy a pedir que le realicen la prueba de sifilis y vih, es parte de las medidas de salud”, honestamente tan seguro estaba que esas enfermedades solo pasaban en películas, eran casos de personas tan ajenas a mí que acepte y confiado de mi estatus no tuve ningún miedo. Sorpresa lleve cuando una semana después me hablaron de epidemiología pues -es importante que se presente- con un doctor.

Llegué a mi cita, 9 am, las manos me sudaban, sentía que el gran espacio de la sala no era nada y que cada vez se hacía más pequeño, treinta minutos más tarde llegó mi doctor, me sonrió y me pasó a un cubículo pequeño donde no había más que unos cuantos pósters de la importancia de la lactancia, sentía ese sudor frío en mi cuerpo, pero unas manos inquietas y bastante mojadas se apretaban esperando que el doctor dijera que todo estaba bien. No fue así.

Cuando comenzó a preguntarme de una manera educada sobre mis hábitos sexuales, mi estilo de vida y mi ultima relación estable, supe que algo estaba mal, mi cuerpo comenzó a temblar, mi voz bajaba un tono y no salía como normalmente solía hacerlo, así que mi corazón se sumó a toda la situación con una aceleración fuerte que retumbaba en mis oídos y llegaba a las sienes en mi cabeza, sabía a donde iba todo eso.

-La prueba salió reactiva al VIH- tan fácil y tan pesada esa frase que cuando el doctor la soltó para depositarla en mis oídos la presión hizo que unas lágrimas salieran por mis ojos y rodaran por mis mejillas. El sentimiento de negación quiso hacerse presente, la incertidumbre llegó seguida de la duda y finalmente la tristeza azotó como un huracán tocando costa, mi mente aunque estaba en blanco, no dejaba de pensar en la situación, mis palabras no salían, el tiempo se detuvo y mi sangre aceleró su curso por mi cuerpo que puedo jurar que quiso salir por algún lado esperando fugarse.

El doctor me explicó que ya no es una sentencia de muerte el tener VIH, ni mucho menos iba a ser un zombie ambulante, que los tratamientos de hoy en día me ayudarían a llevar una vida “prácticamente normal”.

Quisiera decir que mi fuerza me hizo salir con templanza, que maneje la situación con calma, pero la realidad es que en ese momento saber que “prácticamente” era mi nuevo estilo de vida, era aterrador.

Hoy a dos meses de mi tratamiento se que el VIH es una forma en que la vida me dice, eres un tonto pero si me cuidas te puedo mantener tranquilo, y así lo hago, así lo haré, por que recibir una noticia así no es fácil, pero es necesario saber que tengo una vida por delante y en la cual enfocarme; claro que me da miedo la sociedad, la ignorancia y la situación política, pero si no soy optimista no podré ser “prácticamente normal”.

La gente buena y el VIH

Tengo una manía, siento que cada que conozco a alguien, esa persona me mostrará lo mejor de sí, pero no es verdad, la gente buena miente y hace lo que la gente no tan buena hace, solo qué hay una diminuta gran diferencia, la gente buena no busca lastimar a nadie.

Así es como conocí a Antonio, me mostró una realidad alternativa, me dijo que era mi amigo y me ayudaría a ser mejor persona, o al menos en lo deportivo me invitó a sacar la mejor versión de mi, no me pongo de víctima pero expongo como es que hoy llego a ser VIH+ por confiado.

Esa persona que me pidió confianza y me hablaba de enfocarse en lograr objetivos, en querer ser mejor para verse mejor, me ganó con su sonrisa y esas palabras que marean mas que un buen tinto a media noche, esas frases que te hacen sentir que tienes un nuevo mejor amigo, y de pronto me llevó a conocer una parte de él, me hizo creer que su corazón se abría y me mostraba los sentimientos más puros y desesperados que con nadie más habría podido expresar, ahí comenzó la trampa, su plan de asechar y ver que tanto obtendría de mi. Sé que con más persona debió funcionarle y por eso así lo hizo conmigo.

Con mentiras me llevo a la confianza, de la confianza a la total comprensión y poco a poco me hundí en esa verdad alterna que él llamaba “nuestro amor”, pero algo estaba mal, Antonio es mayor que yo, bastante en realidad, y tenía un compromiso llamado familia, es por eso que no vi venir cuando sus palabras me hicieron llegar a donde nunca imaginé, a ser uno más en su lista, y ahora formo parte de las estadísticas mundiales de las personas que se encuentran tomando esas pastillas que a partir del diagnóstico, condicionan mi existir y marcan la pauta entre estar bien o deteriorarse.

¿Por que lo cuento? Por qué hay muchos Antonios por ahí, y si mis letras llegan a más personas que puedan evitar toparse con algún Antonio, sentiré que estoy haciendo algo para liberar esta presión tan fuerte que me come día a día, espero no sea tu caso, ni el de un familiar, amigo o conocido, pero a veces las buenas personas no lo son, solo aparentan, por favor, confía en ti, quiérete lo suficiente para que no creas en palabras bonitas como yo lo hice.

La gente buena existe, por eso la vida es bella, pero hay gente no tan buena acechando, por eso te invito a ser gente buena pero informada.

17 de Mayo -NO MÁS HOMOFÓBIA-

Le tenemos tanto miedo a lo desconocido que olvidamos atrevernos a conocernos, juzgamos sin tener en mente que nosotros mismos nos condenamos cada que señalamos a alguien.

La homofobia es el nuevo cáncer a vencer en una sociedad en la que nos da vergüenza comprar preservativos, nos da miedo que fulano o sutana piensen de nosotros esto o aquello, tanto nos importa lo que dirá la gente, que nos olvidamos de ser nosotros mismos, nos olvidamos de amar, de querer más allá de un rato o una fecha “significativa”, nos olvidamos de lo humanos que somos y solo pensamos en cómo sentirnos mejores con nosotros mismos a través de la humillación o denigración del otro.

Tuve la oportunidad de tener una amiga en la universidad cuya familia la rechazó por sus preferencias sexuales, tuvo que trabajar desde los 16 años y hacerse cargo de sus estudios, mismos que eran irregulares debido a los horarios, el cansancio y la falta de fe en sí misma. La excusa de la familia, “somos de rancho y no entendemos”, claro el rancho y la ignorancia son sinónimos, pensarían ellos, sin embargo, el tiempo y los logros de mi amiga lograron erradicar el rancho de su familia, logrando hacerles ver que no es malo querer y amar a alguien, aunque ese alguien sea igual a ti, no tiene de malo sentirse amado por quien tú deseas querer, solo falta atreverse a ser uno mismo.

No se atenta contra la familia, pues los valores y la educación provienen del colectivo y núcleo en el que se desarrolle el individuo, no siendo está la familia como partida principal, a mí aunque no me festejaron mis padres el ser homosexual, tampoco me hicieron menos, ni me discriminaron, por el contrario, me amaron mas de lo que pensaron un día poder amar a su retoño.

Ojalá un día entendamos que el amor no tiene género, que los tabúes son solo limitantes y que todos coexistimos y dejaremos de hacerlo en un momento tan pronto como la vida nos sacuda, que si no aceptamos el echo de convivir y ser felices, habremos fallado como seres humanos.

Querer al lobo feroz

Y ese día, cuando te dije que te quería, aunque no escuché una respuesta llena de amor, o no pude sentir la verdad detrás de la máscara de la falsedad, ahí ese día mi corazón comenzó a sentir diferente, no era nuevo el sentimiento, pero si bien podría haber sido una nueva versión de ese “amor” o ese sentimiento que anteriormente me hacía sentir vivo, acompañado y con posibilidades de levantarme cada mañana con una sonrisa. Claro, eso solo me pasaba a mi, pues tú no esperabas sentir algo, no querías nada, pero preferiste jugar.

Recuerdo que ver tu sonrisa me motivaba, me hacía reflejarle una sonrisa más grande, pero no sabía que esa sonrisa era para muchas personas, era un boleto para ir a esa intimidad que me decías solo éramos tú y yo, pero en realidad solo era mientras tú y yo estuviéramos a solas, pues así pasaba con cada espectador que se dejaba deslumbrar por tu presentación, por que buscabas en todas partes dejar una huella de ti.

El virus nos dejó marcados a quienes confiamos en ti, quizás habrá más que te quisieron como yo, quizás otros entendieron que solo era algo fugaz, pero aún así los marcaste, dejaste esa parte soberbia y altanera que te representaba, y que hoy me pregunto si eras consciente tenías, pero aquí está como un sello indeleble en mi, en no sé cuántos y cuantas más, y la gente podrá juzgar y decir que somos personas promiscuas que buscaban un rato, pero no saben los miedos que me hiciste, la forma en que actuabas y trabajabas cada pensamiento en mí para caer como en una trampa que bien ya tenías calculada, una trampa que con mensajes, palabras y engaños sabías que funcionaba.

Me culpo de quererte, me culpo de echar a perder muchas cosas, pero no soy culpable de tu falsedad, la misma que te está diciendo lo inhumano que eres.

Ahora el amor es diferente, antes era esperanzador, ahora es un recuerdo, un pensamiento que no me interesa, ya no creo, ya no confío, rompiste lo poco que quedaba; no te adueñaste de mis emociones pero si las dejaste oscilando en el vacío, ahora ya no me interesan esas posibilidades, ahora solo quiero la tranquilidad y paz de cada día que pueda quedarme. Ese es mi nuevo amor.

Te quiero

Un día me animé a decirte que te quería por que iluminabas mis días y los hacías mejores, por que llenabas la soledad a la que estaba acostumbrado y me hacías sentir que no estaba tan solo, ese día te dije sin miedo y pensando que sería bonito, recuerdo que solo te escribí -te quiero- y no me lo regresaste, ahora entiendo que nunca fue recíproco por que no era más que uno más de los que querías lastimar, no se por que, yo nunca te hice nada, yo realmente te ofrecí mi amistad y mi cariño, después mi amor, pero para ti ya no tenía sentido, los años te habían echo frío y sin sensaciones, por desgracia te sigo queriendo y más que el recuerdo me dejaste con este virus que me recordará cada día estás conmigo aunque no quiera, aunque deje de quererte.

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